Ciudad De México, 15 de abril de 2026.- La guerra entre Estados Unidos e Irán, junto con el bloqueo del estrecho de Ormuz, ha disparado el precio del barril de petróleo, elevando la mezcla mexicana por encima de los 100 dólares y situando el costo del barril entre 102 y 103 pesos. Ante este escenario, el gobierno federal proyecta poner en marcha un plan para aminorar el precio del diésel y mantener el de la gasolina regular en un máximo de 24 pesos por litro.
Sin el estímulo fiscal, la gasolina magna podría rondar los 33 pesos por litro, pero el precio se mantiene en torno a los 24 pesos gracias a la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que estos subsidios representan unos 5 mil millones de pesos semanales, cantidad que el gobierno ha reconocido dejar de percibir.
Manuel Herrejón explicó la mecánica de esta medida: “A través de estímulos al IEPS, Hacienda ajusta la carga fiscal sobre los combustibles para suavizar los movimientos del precio final al consumidor. Cuando el petróleo sube, el gobierno reduce el impuesto; cuando baja, lo recompone”. Sin embargo, advirtió sobre el costo de esta estrategia: “Cada vez que el gobierno reduce el IEPS para contener el precio de la gasolina, renuncia a ingresos fiscales. No los difiere, no los recupera después: simplemente deja de percibirlos”.
Las estimaciones sobre el impacto fiscal varían entre instituciones financieras. Para 2026, la Secretaría de Hacienda estima una menor recaudación de 15 mil 800 millones de pesos por concepto de IEPS a combustibles. Por su parte, Banamex calcula que el costo anual de contener el alza de combustibles podría alcanzar 22 mil millones de pesos, mientras que BBVA México ha estimado que la menor recaudación podría llegar a 38 mil millones de pesos.
Fitch Ratings anticipó que los excedentes petroleros serán absorbidos por el costo de estos estímulos fiscales. Esta presión ocurre en un contexto donde el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que la inflación anual subió a 4.59 por ciento en marzo. Banxico señaló que entre enero y la primera quincena de marzo aumentó la inflación no subyacente, pesando factores como mayores variaciones en electricidad y gasolina.
El gobierno busca acuerdos con los comercializadores dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), el cual ha sido renovado para 2026 acordando con el sector privado mantener el precio de 24 productos de la canasta básica en un tope de 910 pesos durante el año. Fuera de estos productos, otros insumos han incrementado sus precios en promedio 15 por ciento. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó: “Aunque habrá razones temporales que eleven los costos, no puede subir la canasta básica”.
En el ámbito empresarial, Pemex ha tenido que pactar esquemas para diferir casi 30 mil millones de pesos de deuda con proveedores hasta en ocho años.
