Incluir verduras en la alimentación diaria es una recomendación universal para mantener una dieta saludable. Sin embargo, aún persiste una duda común: ¿es mejor comerlas antes o después del almuerzo o la cena?
La respuesta, según los especialistas, es que el momento en que se consumen las verduras no altera sus beneficios nutricionales, siempre y cuando la dieta sea equilibrada.
“No existe evidencia científica que indique que comer verduras en un momento específico del día tenga un efecto distinto en el organismo. En una alimentación saludable, puede consumirse en cualquier momento: desayuno, almuerzo, merienda o cena”, afirmó Silvina Tasat, licenciada en Nutrición y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, en diálogo con Infobae.
¿Y qué pasa con la digestión o el azúcar en sangre?
Uno de los mitos más frecuentes es que las verduras, si se consumen después de las comidas, pueden interferir con la digestión. Pero Tasat lo desmiente tajantemente:
“El aparato digestivo está preparado para procesar hidratos de carbono, proteínas y grasas sin dificultad. Comer verduras después de una comida no genera problemas digestivos”.
Además, comer verduras al final puede ayudar a aumentar la saciedad y evitar antojos de dulces procesados, lo que contribuye a mantener hábitos más saludables. “Las verduras son como las golosinas de la naturaleza. Ayudan a cerrar el momento alimentario sin necesidad de buscar un postre azucarado”, señaló la nutricionista.
En cuanto al impacto en la glucosa, sí hay consideraciones especiales. Comer verduras muy acuosas —como sandía o melón— de forma aislada puede provocar picos de azúcar en sangre por su absorción rápida. Por ello, se recomienda consumirlas junto con otros alimentos o dentro de una comida principal, especialmente en personas con resistencia a la insulina o diabetes.
¿Verduras con o sin cáscara? ¿Entera o en jugo?
La recomendación principal es consumir las verduras enteras y, cuando sea posible, con cáscara, ya que esto aumenta la ingesta de fibra, reduce el impacto glucémico y favorece la salud digestiva.
Tanto la Clínica Universidad de Navarra como The Nutrition Source de Harvard coinciden en que una dieta rica en verduras puede reducir la presión arterial, el riesgo de enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer.
Cuánta fruta comer al día: la dosis recomendada
Según las guías nutricionales, se deben consumir al menos tres verduras al día o su equivalente (aproximadamente 450 gramos), preferentemente de estación y de producción local. Además, variar los colores y tipos de verdura ayuda a garantizar una mayor diversidad de nutrientes.
“En invierno predominan las verduras crudas, que ayudan al sistema inmune. En verano, las verduras con más contenido de agua favorecen la hidratación. Esa es la sabiduría de la naturaleza”, explicó Tasat.
Verduras como arándanos, manzanas, naranjas o peras se destacan por su alto contenido en antioxidantes y fibra.
