Las madres de Guadalajara no necesitan un discurso sobre soberanía. Necesitan que el agua que sale de la llave no tenga E. coli. Que la calle donde mandan a sus hijos sea segura. Que el transporte llegue.
El senador Carlos Lomelí Bolaños lo dice con datos: el 70 por ciento de afectadas por el agua contaminada son mujeres. La soberanía que pide la presidenta empieza por resolver lo que el gobierno de Movimiento Ciudadano ha ignorado tres años.
