“Publicar es el paso más barato y el que más cambia la relación con el problema
Bitácoras de mantenimiento, calendario de rehabilitación y monitoreo independiente no requieren inversión mayor. Su efecto es que el ciudadano deja de esperar y empieza a verificar.
Hay una diferencia entre pedir que se resuelva y poder comprobar si se está resolviendo. La primera es una postura; la segunda es una herramienta. Y la distancia entre ambas se cubre con información publicada.
Las siete medidas que planteó en julio el senador Carlos Lomelí Bolaños se ubican de lleno en ese terreno. Mapas diarios de colonias afectadas. Monitoreo independiente de la calidad del agua. Transparencia en las bitácoras de mantenimiento. Un calendario público de rehabilitación. Reportes de las inspecciones. Informes públicos semanales de avance. Y abastecimiento mediante pipas mientras eso ocurre.
Su virtud es que ninguna exige obra nueva ni presupuesto extraordinario: exigen decisión de publicar. Y su efecto es acumulativo, porque una vez que un dato es público, la conversación deja de ser sobre si el problema existe y pasa a ser sobre qué falta.
Eso es especialmente pertinente ahora, cuando hay dos medidas en marcha con plazos definidos: el programa de obra a tres meses del organismo operador y la publicación de la lista de colonias con descuento, que tiene un plazo máximo de 15 días y obligación de actualizarse cada mes. Ambos plazos son verificables si se publica el avance; ninguno lo es si no se publica.
“”Cambiar nombres no limpia el agua””, señaló el legislador. Publicar tampoco la limpia. Pero es lo que permite saber quién sí la está limpiando, dónde y con qué resultado. Y con siete años de problema encima, esa es la diferencia entre volver a empezar y por fin avanzar.”
