La creación de nuevos destinos turísticos por la inteligencia artificial puede suponer un peligro para los viajeros.

La creación de nuevos destinos turísticos por la inteligencia artificial puede suponer un peligro para los viajeros.

La tecnología está transformando la industria del turismo, pero también está generando desafíos. Un turista pagó 160 dólares para visitar lo que se describía como el “Cañón Sagrado de Humantay”, un lugar en los Andes peruanos que resultó ser una invención de un chatbot.

Un guía local mencionó: “El nombre era una mezcla ficticia de sitios reales. Los visitantes terminaron abandonados en una carretera rural a 4,000 metros sobre el nivel del mar.”

Casos similares han sido reportados en Japón y Estados Unidos, como horarios falsos de teleféricos, rutas cerradas o inexistentes. Según Global Rescue (2025), un 24 % de los turistas ya utiliza IA para planificar sus viajes —40 % entre menores de 35 años—, pero los errores son frecuentes: modelos como el de OpenAI logran apenas un 10 % de acierto en las planificaciones complejas.

Los expertos advierten que la IA puede confundir datos, inventar lugares y hasta generar fraudes en sitios falsos de reservas. Recomiendan utilizar la tecnología como ayuda suplementaria, no como fuente principal, y siempre verificar la información en páginas oficiales o comunidades locales.

“Si un destino suena demasiado perfecto para ser real, probablemente no lo sea”, concluyó el consultor de viajes Nolan Burris.

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