El canadiense Graham Greene, conocido por su papel en la cinta Danza con lobos (1990), falleció el lunes a los 73 años, según informó su agente de prensa. El actor murió en un hospital de Toronto después de enfrentar una larga enfermedad.
La noticia se dio a conocer mediante un comunicado oficial que lo describió como “un hombre de gran moral, ética y carácter, al que se extrañará por siempre”, y concluyó con una emotiva frase: “Finalmente sos libre. Susan Smith se reunirá contigo en las puertas del cielo”. Susan Smith, quien falleció en 2013, fue una destacada agente de talentos que representó a Greene durante años y con la cual mantenía una profunda amistad.
Graham Greene fue despedido por su esposa Hilary Blackmore, su hija Lilly Lazare-Greene y su nieto Tarlo.
Una vida dedicada a la actuación
Nacido el 22 de junio de 1952 en la reserva indígena Six Nations, Greene descubrió su vocación artística desde joven, aunque antes de convertirse en actor trabajó en diversos oficios.
“Comencé siendo carpintero, soldador, dibujaba planos, colocaba alfombras, fui plomo de bandas y técnico de audio”, recordó en una entrevista. “Hasta que me crucé con la actuación y dije: ‘Esta gente me tiene a resguardo, me dan agua y comida, me llevan a donde tengo que ir para decir lo que se supone que debo decir, y después me regresan a mi casa. Wow, es una vida de mascota relajada’”, agregó con su característico humor.
Durante la década de 1980, su carrera avanzaba lentamente y no lograba obtener papeles importantes. Sin embargo, todo cambió cuando fue convocado para actuar junto a Kevin Costner en Danza con lobos, interpretando a Kicking Bird, un respetado líder sioux.
Su trabajo en el filme le valió una nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto, convirtiéndose en uno de los pocos actores indígenas en alcanzar tal reconocimiento. Aunque no obtuvo la estatuilla, su actuación marcó un antes y un después en su carrera, abriéndole las puertas de Hollywood.
Un recuerdo imborrable
En 2017, en una entrevista con Reader’s Digest Canada, Graham Greene compartió su recuerdo más entrañable de la filmación de Danza con lobos. El actor relató un emotivo momento relacionado con su caballo en el set:
“Durante el último día de rodaje, un chico se me acercó y me contó que el caballo había sido suyo, pero su padre lo había tenido que vender. Después de filmar, me acerqué al productor y le dije: ‘Asegúrate de que este chico recupere su caballo. Descuéntalo de mi sueldo si es necesario’”.
Ese gesto, sencillo pero significativo, reflejaba la calidad humana de Graham Greene, quien nunca perdió el sentido de empatía ni su compromiso con sus raíces.
