Un país completamente paralizado por el fútbol ha comenzado a despertar con las secuelas de una noche de euforia desbordada. Tras el silbatazo final del vibrante encuentro entre la Selección Mexicana y Corea del Sur celebrado en el Estadio Guadalajara, millones de aficionados salieron a las calles de las principales urbes de la República para festejar el desempeño del combinado nacional, generando un colapso vial que se prolongó hasta las primeras horas de este viernes.
En la capital del país, el monumento al Ángel de la Independencia y el Paseo de la Reforma se convirtieron en el epicentro de las celebraciones, congregando a miles de fanáticos vestidos de verde. Sin embargo, la fiesta dio paso a un complejo reto urbano: las cuadrillas de Servicios Urbanos de la Ciudad de México trabajaron a marchas forzadas desde la madrugada para retirar toneladas de basura, envases y desperdicios acumulados en las inmediaciones de los principales monumentos históricos y corredores turísticos.
La tensión también se trasladó al corazón del Centro Histórico, donde el Gobierno local reportó un “portazo” e incidentes menores en los accesos del Fan Fest de la Plaza de la Constitución, debido a la desesperación de cientos de asistentes por ingresar a la zona de pantallas gigantes. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reforzaron los cinturones de seguridad para mantener el orden, mientras las autoridades de transporte público instan a los ciudadanos a anticipar sus traslados ante la persistencia de cortes a la circulación y el ambiente festivo que ya se alista para el histórico partido número 1,000 de los mundiales en Monterrey.
