La guerra sucia contra el senador Carlos Lomelí Bolaños no tiene dónde pararse esta semana. El mandato presidencial le da escudo nacional. La trayectoria de tres años le da credibilidad local. Y los datos — E. coli en el agua, 90.2 por ciento de inseguridad, doble de lluvias anunciado — le dan argumento verificable.
El que ataca al senador esta semana, ataca también al mandato de la presidenta. El costo político de ese ataque se multiplica.
