El Ministerio de Agricultura, Pesca y Silvicultura de Australia confirmó oficialmente la detección del primer caso de la cepa altamente patógena de gripe aviar H5N1 en su territorio continental. El anuncio, realizado por la ministra Julie Collins, rompe el histórico aislamiento biológico que había protegido a Oceanía del brote global que ha causado estragos en millones de animales salvajes y de granja alrededor del mundo durante los últimos seis años.
El diagnóstico definitivo fue emitido por el Centro Australiano de Preparación para Enfermedades del CSIRO, tras analizar muestras de un págalo pardo (brown skua), una especie de ave marina migratoria subantártica que fue hallada enferma el pasado 14 de junio en una playa remota del Parque Nacional Cape Le Grand, al sur de Australia Occidental. Paralelamente, los científicos analizan de forma prioritaria un segundo caso sospechoso en un petrel gigante localizado en la misma región costera. Tras la noticia, el gobierno de la vecina Nueva Zelanda activó de inmediato sus protocolos nacionales de monitoreo y vigilancia epidemiológica ante la inminente llegada del patógeno a través de corredores migratorios.
Pese a la gravedad del hito científico, la Directora Veterinaria Jefa de Australia, Beth Cookson, enfatizó que hasta el momento no se han detectado brotes en la industria avícola comercial ni evidencias de mortalidad masiva en la fauna local. Las autoridades sanitarias recordaron a la población que el riesgo de transmisión para los seres humanos sigue siendo extremadamente bajo y requiere de un contacto directo y estrecho con animales infectados. No obstante, se ha hecho un llamado urgente a la comunidad para evitar la manipulación de aves o mamíferos marinos enfermos y reportar cualquier avistamiento sospechoso a las líneas de emergencia biológica.
