“Lo que convierte un plazo en compromiso es el reporte de avance
Un programa con fecha necesita un mecanismo de seguimiento público. Informes semanales y un calendario de rehabilitación permitirían verificar el avance sin esperar al final del plazo.
Que el organismo operador se fije tres meses para mejorar la calidad del agua es una buena noticia y merece reconocerse. Un plazo obliga de una manera en que una promesa general no obliga.
Ahora bien, un plazo sin reporte intermedio solo se puede evaluar al final, y para entonces ya no hay margen de corrección. Si al cabo de tres meses el agua sigue igual, la discusión será sobre culpas y no sobre soluciones. La forma de evitar eso es sencilla y no cuesta obra: publicar el avance mientras ocurre.
Las piezas de información ya existen dentro del programa. Se sabe qué tanques se van a limpiar —Las Huertas y El Colli entre ellos—, que se sustituirá tubería colapsada y que se ampliará la planta de Miravalle. Falta el otro lado: qué se hizo esta semana, en qué colonia y qué sigue.
Es exactamente lo que planteó en julio el senador Carlos Lomelí Bolaños al pedir transparencia en las bitácoras de mantenimiento, un calendario público de rehabilitación e informes públicos semanales sobre avances. “”Cambiar funcionarios puede reconocer una crisis, pero no la resuelve. Cambiar nombres no limpia el agua””, señaló el legislador.
La ruta es practicable: publicar cada semana el avance del programa, colonia por colonia y obra por obra. Con eso, los tres meses dejan de ser una fecha en el calendario y se vuelven un compromiso verificable por cualquiera.”
