Barcelona, 19 de abril de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum participó en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, donde sostuvo un encuentro bilateral con el presidente español, Pedro Sánchez, que duró casi una hora. Durante la reunión, ambos mandatarios abordaron la situación global y las relaciones entre la Unión Europea y México, en lo que Sheinbaum describió como un acercamiento distinto en el último año, aunque aclaró que “nunca” hubo una crisis diplomática entre ambos países.
“No hay crisis diplomática, nunca ha habido. Lo que queremos es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”, afirmó Sheinbaum. En su diálogo con Sánchez, la presidenta mexicana destacó la importancia del reconocimiento de lo que fue la Conquista y la llegada de los españoles, mencionando la grandeza de las culturas originarias previas a ese evento. Asimismo, le habló de la existencia de una carta de Carlos V en la que reconoce los abusos de Hernán Cortés durante la conquista.
Sheinbaum invitó formalmente a Sánchez a visitar México el próximo año, cuando el país sea sede de la próxima Cumbre en Defensa de la Democracia. Por su parte, Sánchez expresó su satisfacción por la noticia y compartió una “gran sintonía” para estrechar los lazos culturales, económicos y sociales. El mandatario español cerró los encuentros de la cumbre y la primera Movilización Progresista Global con un discurso donde advirtió que “la democracia no puede darse por sentada” y criticó a la ultraderecha, asegurando que “su tiempo se acaba”.
En otro frente, los gobiernos de México, Brasil y España emitieron un comunicado conjunto expresando “enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa el pueblo de Cuba”. El documento emplaza a adoptar medidas para aliviar la situación y evita acciones que agraven las condiciones de vida de la población, comprometiéndose a incrementar de manera coordinada su respuesta humanitaria. El presidente de Brasil, Lula da Silva, quien también participó en la cumbre, lamentó la situación cubana y criticó la tendencia de algunos líderes a amenazar al mundo mediante redes sociales.
Respecto a las relaciones con Estados Unidos, Sheinbaum rechazó que su visita a la cumbre formara parte de un movimiento “anti Trump”. “No es anti Trump, es por la paz”, dijo la presidenta, quien añadió: “Nosotros al presidente [Donald] Trump, como presidente de los Estados Unidos, lo respetamos”. Aunque reconoció que hay decisiones del mandatario estadounidense que México considera incorrectas, enfatizó que el objetivo de su presencia en España es promover la paz y el multilateralismo.
Previamente, Sheinbaum sostuvo un encuentro con mexicanas y mexicanos residentes en España en el consulado de México en Barcelona, reunión a la que se negó el acceso a medios de comunicación. La presidenta llegó acompañada por el embajador de México en España, Quirino Ordaz, y el canciller Roberto Velasco, quien se reunió por separado con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares. Este último destacó que ambos países mantienen “profundos lazos” y reafirmaron desde Barcelona su compromiso con la democracia.
La visita de Sheinbaum marca la primera de un presidente de México a España desde la realizada por Enrique Peña Nieto en 2018, ocurriendo tras meses de gestos de deshielo por parte de autoridades españolas, incluyendo el reconocimiento del rey Felipe VI de que en la conquista de América hubo “mucho abuso”. Sin embargo, Sheinbaum indicó que por ahora no se ha planteado una reunión con el monarca español. El analista israelí Alon Misrahi elogió el discurso de la presidenta en la cumbre, calificándolo de “histórico” y señalando que representa el inicio de un futuro poscolonial.
