Ciudad De México, 18 de abril de 2026.- Cuba enfrenta una jornada de alta tensión marcada por severos apagones que afectan hasta al 61% del país y declaraciones beligerantes de su gobierno ante la posibilidad de una intervención militar estadounidense. En medio de la crisis, Canadá anunció el 17 de abril de 2026 una ayuda de 5.5 millones de dólares canadienses (4 millones de dólares estadounidenses) para responder a necesidades urgentes de cubanos vulnerables en materia de medicinas y alimentos.
La Organización Panamericana de la Salud recibirá 5 millones de dólares canadienses de dicha ayuda para proteger la salud y el bienestar de poblaciones vulnerables, mientras que 500,000 dólares canadienses serán asignados al Programa Mundial de Alimentos para asistencia alimentaria y soporte logístico. Esta cifra se suma a otros ocho millones de dólares canadienses proporcionados a finales de febrero al Programa Mundial de Alimentos y UNICEF. El gobierno canadiense indicó que los fondos “son para necesidades urgentes de alimentos y medicina”.
La emergencia humanitaria coincide con una profunda crisis energética. La UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, previó para el horario de mayor demanda del 17 de abril una capacidad de generación de 1,202 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3,050 MW. El déficit energético llegó a los 1,848 MW, con una afectación estimada de 1,878 MW. Diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica de Cuba no están operativas por averías o mantenimiento, y los motores que precisan diésel y fueloil están parados desde enero por sanciones del Gobierno estadounidense.
Ante este escenario, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó el 16 de abril de 2026 que la isla vive un momento “absolutamente desafiante” y alertó sobre la “agresión militar” de Estados Unidos como una de las “serias amenazas”. Díaz-Canel instó a los cubanos a “estar listos” para combatir ante una invasión y prepararse para la guerra, declarando: “No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”. El mandatario denunció la “agresión multidimensional” de Washington y recordó la frustrada invasión de Bahía de Cochinos de 1961.
Las tensiones se intensificaron tras reportes del diario estadounidense USA Today, publicado el 15 de abril, que señalan que el Pentágono estaría intensificando sus planes de intervención militar en Cuba a la espera de órdenes directas de Donald Trump. Funcionarios citados bajo condición de anonimato indicaron que se están afinando dichos planes. Por su parte, el Departamento de Guerra respondió que no especularía sobre “escenarios hipotéticos”, pero afirmó que las fuerzas armadas “permanece preparado para ejecutar las órdenes del presidente”.
Donald Trump declaró el lunes 13 de abril que su Gobierno podría centrarse en Cuba una vez que solvente la guerra contra Irán. “Bueno, ya veremos con Cuba. Cuba es otra historia. Cuba ha sido un país terriblemente gobernado durante mucho tiempo… Puede que pasemos por Cuba después de terminar con esto”, dijo Trump. El bloqueo petrolero impuesto por EE. UU. desde enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero, ha agravado la crisis estructural de la isla, cuyo PIB se ha contraído más de un 15 por ciento entre 2020 y 2025.
El impacto de la falta de recursos energéticos también alcanza al sector educativo. Miriam Nicado García, rectora de la Universidad de La Habana, aseveró que el bloqueo energético impuesto por el gobierno de Estados Unidos “es un genocidio impregnado de perversidad”. Nicado García explicó que la situación afecta la vida académica, por lo que desde marzo de 2026 se optó por la modalidad semipresencial para que cerca de 25,000 alumnos continúen sus estudios. Cuba recibió a finales de marzo el petrolero ruso Anatoli Kolodkin con 100,000 toneladas de crudo, el primer cargamento de este tipo en llegar a la isla en los últimos tres meses, aunque la nación precisa unos 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades.
