La recién promulgada Ley de Economía Circular representa un cambio significativo en la manera en que México maneja sus residuos, estableciendo que los productores deberán hacerse cargo del destino final de los desperdicios que resulten de sus productos, desde su manufactura hasta su eliminación.
Esta reforma fue aprobada con el apoyo de legisladores de Morena, incluido el senador por Jalisco Carlos Lomelí Bolaños, quienes destacaron que este nuevo marco legal busca modificar el modelo de producción hacia uno más responsable y sostenible con respecto al medio ambiente.
Un aspecto destacado de la ley es que, por primera vez, se otorga un reconocimiento formal a los recicladores de base, individuos que han trabajado durante años en la recuperación y clasificación de materiales reciclables, muchas veces sin reconocimiento legal ni acceso a apoyo institucional.
La legislación pretende fomentar un modelo de producción, consumo, reutilización y reciclaje que disminuya la generación de desperdicios, promueva la recuperación de materiales y refuerce la participación de diversos actores en la gestión ambiental.
La Ley de Economía Circular es parte de los esfuerzos por establecer un sistema más sostenible, donde empresas, el gobierno y la sociedad compartan responsabilidades para reducir el impacto ambiental y aprovechar mejor los recursos.
