Científicos de la Universidad de Nueva York (originalmente Columbia) informan sobre un avance significativo en tratamientos de fertilidad
Un nuevo método apoyado por inteligencia artificial (IA) permitió identificar dos espermatozoides viables en un hombre con azoospermia primaria, logrando así un embarazo exitoso sin necesidad de cirugía invasiva.
El caso fue registrado en una carta de investigación publicada en The Lancet, donde se explica cómo el sistema superó uno de los mayores desafíos en la medicina reproductiva.
La azoospermia afecta entre el 10 y el 15 % de los hombres con infertilidad, quienes generalmente recurren a procedimientos quirúrgicos para extraer esperma, muchas veces sin éxito. El nuevo método, llamado STAR (Sperm Tracking and Recovery), podría cambiar esta situación.
🔬 Tecnología STAR: una nueva esperanza
El sistema STAR combina imágenes de ultra alta resolución, microchips de flujo y un algoritmo de IA capaz de analizar más de 8 millones de imágenes en menos de una hora.
A través de este proceso, la IA identifica los espermatozoides viables dentro de una muestra que a simple vista parece vacía, y un robot los aísla con precisión milimétrica para su uso en fecundación in vitro.
El paciente participante, que llevaba casi 20 años intentando tener un hijo, había pasado por múltiples ciclos fallidos y dos cirugías sin resultados.
Con STAR, los investigadores lograron detectar dos espermatozoides viables en una muestra de 3.5 ml. Esos dos fueron suficientes para crear embriones y conseguir un embarazo exitoso.
💡 Un paso hacia el futuro de la fertilidad masculina
“Solo hace falta un espermatozoide sano para crear un embrión”, señaló Zev Williams, MD, autor principal del estudio y director del Centro de Fertilidad de la Universidad de Nueva York.
El especialista destacó que el hallazgo “abre una nueva era en la medicina reproductiva” y podría ofrecer una alternativa segura, rápida y no invasiva a los hombres diagnosticados con azoospermia.
Actualmente, se están realizando ensayos clínicos más amplios para evaluar la eficacia de STAR en un mayor número de pacientes, con la esperanza de que este método se convierta pronto en una herramienta clínica disponible a nivel global.
